Se apagó tu luz Señor,
ha llegado el final,
y ahora nos enseñarás,
cómo amar a tu Dios.
La vida hecha pecado,
la muerte llena de luz,
un hijo que ha resucitado,
allá por donde vas Tú.
Silencio y alma cautivada,
negro de luto en la calle,
la gente está esperanzada,
porque su Dios nunca le falle.
Reza a diario de mil formas,
anhela tu paz interior,
y así el camino que escojas,
estará ausente de dolor.
-- Rafael Mellado Landauro --