lunes, 21 de abril de 2014

El voto milonga

Siento una gran admiración por los responsables de las campañas electorales del PSOE en estos últimos años. Son unos eruditos de la lengua española. Utilizando complicadas figuras literarias entrelazadas como el hipérbole, el hipérbaton y el oxímoron, han acuñado una expresión realmente asombrosa: “el voto útil de la izquierda”. Analicemos su técnica término a término:

- “el voto”: Una milonga. Nos hacen creer que realmente estamos en democracia cuando todos sabemos que la actual ley electoral tiene de democrática lo que yo tengo de arzobispo de Teruel.

- “útil”: Otra milonga. Nos convencen que sólo sirve si les votamos a ellos, cuando un voto útil a un inútil deja de ser útil.

- “de la izquierda”: Y otra milonga. Dicen que son de izquierdas con el puño al alza cantando la internacional; con la otra mano, escondida por supuesto, están robando y pelando langostinos.

Señoritos autonombrados socialistas, no nos vengan de nuevo con este cuento, que ya nos lo sabemos. Ahora que comienza la campaña electoral para las elecciones europeas nos bombardearán con “el voto útil de la izquierda”… pero nosotros, que ya estamos a prueba de bombas, lo entenderemos como “el voto milonga”.

martes, 8 de abril de 2014

Parecidos razonables

A mí las Redes Sociales me recuerdan a menudo a la Semana Santa.
En el mundo digital, muchos hacen ver lo generosos, tolerantes y altruistas que son con fotos denunciando injusticias y escribiendo frases filosóficas de ejemplos a seguir.
En el mundo cofrade, muchos hacen ver lo buenos cristianos que son y lo mucho que aman al prójimo yendo de punta en blanco delante del paso, y santiguándose en cada parada de la procesión.
Pues cuidado, porque ambos mundos están plagados de expertos en dar consejos y lecciones de vida que ellos mismos no siguen. Y oye, que cada uno es libre de publicar lo que quiera, y a quien le guste ir en una procesión pues estupendo… lo que criticamos es esa incoherencia que se da a veces entre palabras, actos y actitudes… esto es, la hipocresía y el postureo.
Bienaventurado el que hace, no el que se hace ver. Bienaventurado el que ayuda, no el que predica que ayudemos. Bienaventurado el que ofrece, no el que convence a otros para que ofrezcan.
A mí la Semana Santa me recuerda a menudo a las Redes Sociales.